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Federación Nacional de Rodeo Y Clubes de Huasos de Chile

Liliana y Javiera una collera de madre e hija

Pertenecen a la Asociación Llay- Llay

El rodeo es un deporte familiar y eso queda demostrado en cada momento, ya que las colleras se forman por diversas maneras son amigos, hermanos, primos, padres e hijos, padres e hijas y como es el caso que contaremos a continuación madre e hija. Tampoco importa la edad, pueden comenzar desde pequeños, jóvenes o adultos, lo que importa es tener las ganas de aprender y sentir el amor por los animales caballos porque se requieren muchas horas de práctica para ser un buen jinete.

Por eso quisimos conocer a Liliana Cortés quien en el 2017 decidió subirse a un caballo, aprender a correr y comenzar a participar en los rodeos y desde hace un par de años participa en los rodeos oficiales con su hija Javiera Saldívar, ya que pertenece al Club Unión Llay-Llay de la Asociación Llay- Llay y representaron a su asociación en la serie femenina que se realizó en Los Ángeles en el XXXII Campeonato Nacional de Fenaro.

Conversamos con Liliana Cortés que nos contó cómo se inició en el mundo del rodeo, “Soy una persona que me propongo algo y trabajo hasta lograrlo para terminarlo y cumplirlo, comencé cuando tenía 36 años, primero fui a una escuela de corredor que está en la Palma de Quillota porque mi marido no tenía ese tiempo para enseñarme, aunque la mayoría de los consejos me los ha dado mi marido, mi papá y gente cercana, hubieron varios jóvenes o caballeros que me enseñaron por ejemplo a tomar la rienda, de primera corría amarrada, lo hacía así porque no me podía sostener de los caballos, no lo sabía hacer de otra manera, incluso nadie pensaba que lo podía hacer, en cambio para mi hija es más fácil porque es más joven a diferencia de uno que ya tiene más edad”.

“Fui a la escuela y ahí sólo saqueé el troté y no fui más porque no avanzaba, después donde yo vivo acá en Santa Margarita un niño me dijo vamos a andar dos semanas y nos vamos a tirar a correr, ahí yo corrí amarrada y me acuerdo de que estaba enojada conmigo por correr así y al tiempo me solté, pero con mi mala suerte tiempo al poco tiempo tuve un accidente y choqué con el palo de salida del apiñadero en Catemu, me fracturé mi columna estuve 10 meses parada y en ese tiempo yo solo quería correr, pero un accidente así te deja más asustada y corres con más precaución, en cambio mi hija corre con toda la intención, pero yo no puedo hacerlo, quisiera, pero ahora corro con más precaución porque sé que si tengo una caída para mi va a ser peor, entonces si un toro a mucha velocidad lo puedo dejar pasar porque puedo pienso que puedo tener un accidente, así que así que ahora tengo más precaución que antes, en cambio mi hija es más arriesgada”.

También nos contó cómo fue que empezó a correr con su hija, “Yo tuve muchas compañeras y todas vivían lejos, además había que ir a buscarles los caballos y yo no tenía ese transporte, siempre fueron niñas menores y para ellas no era algo serio y yo quería algo serio, justo salió que nosotras podíamos participar en la serie femenina de Marchigüe y le digo a Javiera porque no es mi compañera, pero a ella le daba nervio, y le digo a mi enseñaron dos semanas, tú eres más fuerte y más joven y te gusta andar a caballo, y eso hizo practicó dos semana  y corrimos, yo le digo que ella va a sacar la cara por nosotros cuando estemos viejitos”.

“Lo malo es que nosotras tenemos poco tiempo para andar a caballo, esa es la verdad porque ella estudia en la universidad y es muy responsable, y yo le digo que va a ver años que podremos correr mucho como le gusta y otros que no tanto porque lo primero son los estudios más adelante podremos seguir corriendo como quiere, pero en este tiempo primero son los estudios. A nosotras nos desestresa correr, vamos a correr antes de que ella tenga una prueba y le va excelente, es una cábala que tenemos, así que para mí es un orgullo correr con mi hija Javiera creo que he hecho un papel de madre muy correcto y bueno y mi marido igual porque tenemos tres hijos y hasta aquí son hay casi dos profesionales, mi hijo mayor es carabinero y Javiera que estudia Ingeniería Comercial para ser tan pequeña tiene sus metas y eso es bueno”, agregó.

“Llevó dos temporada en Fenaro club Unión Llay-Llay Asociación Llay- Llay corremos en todos los rodeos oficiales que podemos y las series promocionales femeninas corrimos toda la temporada anterior fuimos a San Javier como mi marido también corre, así que lo acompañamos y aprovechamos de correr con Javiera cuando se puede. Incluso fuimos al Nacional en Los Ángeles y mi marido se quedó con el cuarto lugar en la Cuarta Serie B y en la serie de campeones corrió hasta el segundo animal, y con mi hija participamos en la serie femenina y también corrimos hasta el segundo animal”, expresó.

También Liliana contó cómo les fue en la serie femenina que se hizo en el Campeonato Nacional, “Corrimos dos toros, nosotras no estábamos tan acostumbradas a la lluvia porque llovía mucho corrimos en una piscina de barro, estábamos acostumbrada a la arenita mojada y un poco más de polvo y está el miedo a que te resbale y que te caigas al barro y que un montón de gente te este mirando todas esas cosas te pueden jugar en contra en ese momento. Pero fue una serie buenísima”.

“Esta vez se pusieron metas y requisitos que debían cumplir para asistir como participar en rodeo que debían correr con su compañera porque yo veo niñas que solo se juntan para correr en el femenino y nunca se ven correr juntas en los rodeos, eso yo lo destaco porque yo corro con mi hija de los 365 días del año y es raro que me vean correr con otra persona, por eso creo que es bueno lo que hicieron este año de poner estos requisitos, algunas no les gustaron, pero creo que fue bueno para que vean que hay cosas que se deben respetar y eso me gusta porque  si nos hacen respetar las normas hay respetarlas todas, además se vieron más mujeres corriendo en los rodeos normales porque Fenaro no restringe la participación de las mujeres en los rodeos y que nos incluyan es un gran avance porque no se hacen rodeos apartes para que participen dos mujeres en la competencia”, añadió.

Por último, Liliana dijo, “Yo creo que cuando hay algo que te gusta y te apasiona no hay límites, me emociona correr con mi hija y estar ahí en la competencia delante de tantos hombres y poder hacerlo de igual a igual me llena de orgullo. Esta temporada correremos unos caballos maestros, la collera antigua tiene más edad y creo que es hora de que descansen”.