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Federación Nacional de Rodeo Y Clubes de Huasos de Chile

El vínculo entre el arriero y la cultura empresaria en Chile

El vínculo entre el arriero y la cultura empresaria en Chile, fue detectado indirectamente por Muñoz, Lorenzo, Pacheco, Cavieres, Cortés y Cubillos (1992) al estudiar las historia socioe  económica del Reino de Chile incluyendo La Serena, Santa Rosa de los Andes, Santiago y Concepción. Estos autores advirtieron la importancia del arriero en la dinamización de la economía regional, en la producción de riqueza y en la creación de una nueva clase empresaria, una suerte de burguesía ascendente. Adela Cubillos ha demostrado el notable protagonismo del arriero en Santa Rosa de los Andes y el valle del Aconcagua, a partir de documentos de Aduana del siglo XVIII.

Por su parte, en sus estudios sobre las estancias de Puchacay (cerca de Concepción), Lorenzo descubrió que muchos arrieros arrendaban tierras, producían bienes agrícolas y ganaderos, los transportaban a los centros urbanos y los comercializaban.

El autor encontró arrieros que «además de anteponer el “don” a su nombre, subarriendan, contratan peones, acreditan un patrimonio y venden lo que producen. Lorenzo halló un lazo entre los arrieros y la industria vitivinícola local, concepto consistente con los resultados de las investigaciones de Muñoz para el conjunto del Reino del Chile en el siglo XVI. Algo
parecido comprobaron Cavieres y Cortés en La Serena en el siglo XVIII, en un estudio que entrega bases empíricas muy amplias. En Concepción también aparecen con fuerza los arrieros: éstos arrendaban propiedades rurales para imprimirles una dinámica productiva. No operaban como los tradicionales
«inquilinos», sino que tenía una actitud de compromiso con la generación de riqueza. En efecto, los arrieros penquistas muestran autonomía y capacidad empresarial mayor.

Valiosos detalles de las costumbres del los preparativos eran una tarea delicada y meticulosa pero, a la vez, indispensable
para asegurar el éxito de la riesgosa misión. «Hay que errar cada novillo, preparar alimentos para el viaje, mandar punteros a reconocer y preparar los reales, errar y amadrinar las mulas… Ver el atalaje necesario con sus aparejos, cojincillos, cordeles para las reatas, lazos, caronas, cabestros, cinchas, lonjas…». Para la alimentación durante el viaje se preparaba pan, tortas, charqui,vino y yerba mate. También era importante el abrigo usaban ponchos largos de lana, que les cubrían hasta debajo de las rodillas,para hacer frente al frío de la montaña, especialmente en casos de viento blanco. El viaje a través de la cordillera se realizaba con una formación muy específica: “el peón que hacía la punta del arreo llevaba la yegua madrina, de tiro,a un paso lento y sostenido, a la que seguían las mulas y caballos de reserva,luego las cargueras, con un arriero que se encargaba de acomodar las cargas flojas que pudieran desprenderse de las ataduras. Después venían los vacunos, cada arriero tenía una cantidad proporcionada”.

Marcela Medina Adán
FENARO
Por PABLO LACOSTE
Instituto de Estudios Avanzados
Universidad de Santiago de Chile