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Federación Nacional de Rodeo Y Clubes de Huasos de Chile

Amanecer del sombrero de paja en Chile (década de 1740)

Amanecer del sombrero de paja en Chile (década de 1740)

 

En la década de 1740 se comenzaron a registrar sistemáticamente los sombreros de paja locales. En los primeros tiempos de la conquista, los escribanos españoles no estaban preparados para valorizar estos objetos. Durante mucho tiempo ignorados en los inventarios y tasaciones de bienes, junto con los utensilios de cerámica y los vasos de cacho de cabra y los asientos de calavera de vaca. Los sombreros de paja se comenzaron a registrar por expresa voluntad de los campesinos. El caso más antiguo registrado hasta ahora corresponde al teniente Ignacio Peredo, nativo de Rio Claro y vecino en la villa de San Fernando. Al redactar su testamento (1744), don Ignacio mencionó, entre sus bienes, “dos sombreros, uno de paja y otro de vicuña”. Naturalmente, este se usaba para el invierno y aquel para el verano. Poco a poco, estos registros se comenzaron a generalizar en Colchagua. En Chimbarongo (1762), Miguel Valenzuela tenía cuatro sombreros de paja tasados en dos reales cada uno. En San Vicente de Tagua Tagua (1782) don José Severino García tenía dos sombreros de paja. Por su parte, don Juan José Pérez (1793) también tenía un sombrero de paja. En la villa de San Fernando (1812) doña Rosa Quinteros tenía un sombrero viejo de paja tasado en tres reales.

Estos objetos fueron rápidamente apreciados por los campesinos, y se comenzó a generar cierto mercado para su comercialización. Por ejemplo, en San Fernando (1776) doña María Rosa de Salinas tenía siete docenas de sombreros de paja pequeños, destinados al comercio.

Los campesinos se interesaron también por elaborar sombreros de paja de mayor calidad. Advirtieron que, a medida que incorporaban un trabajo más preciso y delicado, podían obtener productos de mayor calidad, y que el mercado podía valorar esa diferencia. A comienzos del siglo XIX se comenzaron a registrar sombreros de paja de mayor valor, alcanzando cifras de dos pesos por unidad. En efecto, en la estancia Tepar, distrito de Cuyonome (1805) se registró un “sombrero de paja fino en dos pesos”. De esta manera se comenzó a poner en marcha el camino de los sombreros de alta calidad, con esta modesta materia prima, pero con el trabajo delicado de las manos campesinas.

Marcela Medina Adán
FENARO
Fuente estudio realizado por Emiliano Núñez y Pablo Lacoste.
Universidad de Santiago de Chile, Providencia, Santiago de Chile.